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Apoyar a los niños después de una lesión de médula espinal.

lesión de médula espinal

El apoyo emocional para los niños es importante después de una lesión de médula espinal, pero ¿cómo se hace?

Es de esperar que una lesión de médula espinal sea un cambio significativo en la vida de un paciente y puede ser especialmente difícil de manejar para los niños. Debido al factor de edad, es posible que un niño no posea la resistencia emocional necesaria para lidiar con una LME y el trauma que conlleva.

Una lesión de médula espinal viene con estrés psicoemocional que un niño puede ser incapaz de superar por sí mismo. Hay que observar cuidadosamente al niño y ver los cambios en él / ella.

A veces, el apoyo parental o familiar puede ser insuficiente. Los servicios de un profesional serán necesarios en esta etapa. Por ejemplo, un niño puede necesitar consultar a un psicólogo para ayudar a calmar el shock experimentado durante las etapas iniciales de una lesión de médula espinal.

Como guía, aquí hay una lista de cambios de comportamiento que sugieren la necesidad de buscar apoyo profesional:

  • Cambio en la relación con compañeros y familiares.
  • Una tendencia a involucrarse en actividades de alto riesgo como el alcohol o las drogas.
  • Negación total a lo que está pasando incluso cuando se note que la está pasando mal.
  • Presentar una demostración de madurez y fortaleza emocional más de lo normal.
  • Disminución del deseo de mezclarse con otros o realizar tareas diarias.
  • Cambios de humor que lo o la ponen en un estado de tristeza la mayor parte del día.
  • Explosiones repentinas de ira que hasta ahora no eran un rasgo de comportamiento antes de la enfermedad.
  • Insomnio o un aumento en la frecuencia de pesadillas.

Si se nota alguno de los cambios mencionados anteriormente en el niño, hay que buscar atención especializada para él / ella. Los hospitales y centros de rehabilitación ofrecen servicios de apoyo profesional para pacientes. Alternativamente, se puede pedir al médico del niño que lo remita a un psicólogo, trabajador social u otro profesional que pueda ayudarlo.